viernes, 30 de mayo de 2014

CRITICA DE CINE: X-MEN: DIAS DEL FUTURO PASADO



X-Men: Dias del Futuro Pasado (X-Men- Days of Future Past). Dirigida por Bryan Singer. Escrita por Simon Kinberg). Producida por Bryan Singer y Simon Kinberg. Música y Montaje: John Ottman. Con Hugh Jackman, James MacAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult. EEUU, 2014, estreno. Fantasía, ciencia ficción, acción. 
Viendo los primeros minutos de esta X- Men, me vino a la mente una frase adjudicada al escritor francés Paul Valéry: “El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era”. Esto es, un lamento por la disminución de la esperanza a causa de las acciones de un presente mal llevado, que habrían ido oscureciendo un futuro alguna vez prometedor. Lamento y advertencia, cabría decir. Y de esto tiene mucho la película que discutimos.
En la historia  de este universo de cómics, los cada vez más escasos mutantes se pelean el pellejo contra los centinelas, robots modificados genéticamente para destruir cualquier rastro de ADN mutante. Gran problema, más aún si se medita en la alta relación de dicho ADN con el del ser humano, cosa que no se les ha escapado a las máquinas y que han llevado a toda la raza humana al borde de la extinción. Entre batallas, surge una idea: enviar la conciencia de un mutante al pasado, para tratar de prevenir un acto de odio que desencadenó todo.
Aquí se inicia el relato con grandes juegos narrativos e importantes implicaciones en diferentes planos: humanista ( los desastres que traen las llamadas limpiezas étnicas, abono para consecuencias peores), filosófico (el papel de nuestras decisiones, pequeñas y grandes, en el Gran Todo), ético- (qué tan lícito es juguetear con cosas tan serias como el ADN sin medir las consecuencias), científico ( las paradojas del tiempo y el posible viaje a través de él). Nada mal para una “peliculita salida de un cómic”, como le dicen algunos que desdeñan las posibilidades literarias y narrativas de ese género.


 Por supuesto,  no podemos omitir el plano emocional. En dos platos: la historia interesa, te lleva a muy buen ritmo, te absorbe. No le envidia nada a otras películas de ciencia ficción que han abordado el viaje en el tiempo, porque lo hace con gran respeto a la propia historia (coherencia interna narrativa). Así, lo fantástico es creíble, nunca le faltan el respeto a la inteligencia del espectador. Sólo los más avezados en la serie de películas encontrarán algún engranaje flojo al tratar de encajar perfectamente esta historia con alguna entrega anterior. Ejercicio inútil: con todo, el relato se  levanta por sí mismo. Y de qué manera.
Agradable sorpresa fue ver esta entrega de la saga iniciada en el 2000, y que a la fecha lleva 7 películas (y otra anunciada). Propuesta fresca, formalmente impecable con diseño de personajes por lo general  funcional, una renovación acertada de los ya conocidos junto con la buena introducción de algunos nuevos. Me gustó el balance, una obra casi coral en que es difícil elegir un personaje principal. Las actuaciones decentes, bien llevadas de parte de todo el elenco (que de por sí está lleno de figuras repletas de premios y nominaciones).  Algunas observaciones: Ellen Page y su personaje, Kitty Pride, tuvo un papel crucial en el desarrollo pero se le limitó su grado de acción (velar sentada por Wolverine). Me llamó la atención que a Halle Berry con su Storm le dejaron sólo una línea (ahí me corrigen si estoy equivocado). Mención especial al personaje Quicksilver: lástima que el personaje se fue rápido, y gracias por permitirme el juego de palabras.  Al Wolverine de Hugh Jackman lo ví menos enojado, más… cuál sería la palabra? ¿Apaciguado, amistoso, proactivo? Véanlo y me dicen. Me alegro que a Jennifer Lawrence (con su conflicto interno entre ser Raven y ser Mystique) le dieran una mayor participación y desarrollo de sus demonios internos...



Creo que el buen funcionamiento del fime tiene que ver con el hecho harto sabido por los geeks del mundo y que siempre se manejó como una buena noticia: el regreso de Bryan Singer (director de las dos primeras entregas también). Supo imprimirle energía a la saga (que ya empezaba a cojear un toquecito con The Wolverine de James Mangold, 2013). Esperemos que repita, y que nos siga sorprendiendo bien con estas propuestas. Termino mencionando la tarea obligatoria de toda película Marvel: quedarse al final de los créditos. Vale la pena . Si conoces a los X- Men te erizará la piel. 

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