viernes, 11 de octubre de 2013

CRITICA DE CINE: LA NOCHE DE LA EXPIACION (THE PURGE)




The Purge. Escrita y dirigida por James DeMonaco. Producida por Michael Bay y Jason Blum.Cinematografía: Jacques Jouffret. Música: Nathan Whitehead. Con Ethan Hawke, Lena Headey, Rhys Wakefield, Adelaide Kane, Max Burkholder, Edwin Hodge. EEUU, 2013. Estreno. Horror, drama, gore, distopia.

Estamos en los Estados Unidos del año 2022, país que florece en economía, seguridad y empleo. Los ciudadanos asumen que es gracias a la propuesta de los líderes políticos que llevan el mando: los Nuevos Fundadores. Desde las alturas gubernamentales se generó una ley que a los de nuestro presente real nos deja perplejos: con el fin de "evacuar  la violencia natural de las personas, y con ello controlarla mejor", una noche al año, en todo el país y de forma general, el crimen es legal. Las personas tienen luz verde para matar, torturar, violar, destruir... por doce horas.  La Purga.
En ese marco encontramos a Jamer Sandin (Ethan Hawke), entusiasta partidario de la citada ley y millonario gracias a la venta de sistemas de seguridad para hogares. Precisamente, es la noche de La Purga, y él se prepara para recogerse en su mansión, con su familia, para ver los eventos televisados-no le gusta ir a"cazar", aunque admite que podría-, tras cortinas metálicas y cámaras de vigilancia. Y claro está, las cosas no saldrán como se pensaban.


Al empezar la película podemos intuir que no es una película gore más. Suena el "Claro de Luna" de Debussy, mientras se muestran las escenas de las purgas de años anteriores. Este contrapunto abre una propuesta interesante, por parte del escritor-director De Monaco, que se la juega para dar un producto bastante aceptable. Desarrollada en el marco de un lujoso barrio americano, donde los ricos se esconden alegremente de la noche fatídica o se apuntan a la masacre, mientras que queda claro quienes serán el grueso de las víctimas: los pobres, las minorías, aquellos que no pueden defenderse, los calificados como "parias" de la sociedad. Aquí brota la parábola y la relación de la historia con el momento histórico que se vive en el mundo: un capitalismo salvaje favorece a las clases privilegiadas, mientras elimina lo que considera inferior o poco productivo y deshumaniza todo.
La acción transcurre principalmente en el interior de la mansión Sandin, y aunque es una lástima que la ambientación no se exprese de forma más lúgubre (el muñequito quemado: buen intento),los puntos de giro y unos tres sustos bien distribuidos a lo largo del metraje contribuyen un poco a su ritmo, por momentos brioso, por momentos aletargado. En la elipsis narrativa, sales con ganas de saber más de los dichosos Nuevos Fundadores, así que sí, parece bien desarrollada. Eso sí, hay algunos problemas con el guión, entre inconsistencias a la orden de que el cuento avance y situaciones que no resuelven con una intensidad adecuada. Más de una vez uno quiere agarrar a la familia a patadas por no poder ponerse de acuerdo con algo tan sencillo como "quedarse todos en la misma maldita habitación". Pero tenemos que suspirar resignados y recordar que es una propuesta de slasher movie, es decir,  el asesino psicópata que te persigue con un cuchillo. Y esto conlleva que obligatoriamente que los personajes no puedan permanecer en la misma zona, si no,¿cómo podría el demente asesino hacer su trabajo?



En las actuaciones-casi todas decentes apenas- cabe resaltar al joven Rhys Wakefield, porque su caracterización- el líder de unos jóvenes aristócratas en plan de matanza- logra transmitir esa escalofriante ambigüedad  de unos modales refinados y una mente perversa en la misma frase. El que me dio verdadera pena ajena es Ethan Hawke. Desabrido, desganado, no le vi ni por un instante que se creyera su papel. ¿Qué le estará pasando? En muchas ocasiones anteriores ha demostrado su talento de sobra y aquí no da pie en bola.
 Resultado final de la película. Buena en realidad, propuesta recomendable y decente en su contexto, pero a leguas se tiene la sensación: ¡daba para más! Y no me refiero a la muy probable secuela y precuela (cuidado que podría tener su propia franquicia, aunque sea en pelis clase B para vídeos). Me refiero a que la distopia propuesta, aunque absurda, realmente te deja pensando. ¿A qué punto de indecencia, de amoralidad, estarían dispuestas las sociedades, las naciones, si ven en peligro su seguridad y su estilo de vida? Ahí se las dejo .

CALIFICACIÓN : ***


*****Excelente
****Muy Buena
***Buena
**Regular
*Mala
0 Muy Mala
00 Pésima

sábado, 5 de octubre de 2013

LA DESMITIFICACION DE LOS ACTORES. LOS ACTORES, ¡ACTORES SON!

Voy al video. Escogo algunas películas y en esas, me tropiezo con "Movie 43" (de varios directores, 2013) ahi, disimulada entre los pasillos del videoclub. Placer culpable, película irregular llena de excrecencias y cochinadas a granel, pero que hizo que mi esposa y yo nos riéramos hace algunos meses como desquiciados.



Y aunque suene increíble, ese tropiezo me trajo a la mente a Greta Garbo.
Greta Garbo era una diva. Es sabido que en sus últimos años, casi recluida,  renegó de este hecho . Su mezcla de misterio, sensualidad y talento la hacían el modelo perfecto para los años dorados de los grandes estudios. Pero el hecho es que, adorada, soñada, imitada, seguida, Greta Garbo era una actriz, y listo. Por eso- y por su habitual despliegue de genio en sus artes- en cierto momento acepta participar en una comedia como Ninotchka (de Ernst Lubitsch, 1939). La película -todo un clásico- fue anunciada así: " La Garbo Ríe".
Sería interesante aventurar una hipotesis. Tras tantos papeles de mujer fatal,quizá, la Garbo que reía buscaba algo más que diversificarse. Quizá buscaba ofrecerle a su público un ejercicio necesario: la desmitificación de su imagen.
¡Cuantas veces han quedado en el imaginario colectivo irremediablemente ligados a un personaje que hicieron bien! ¡Cuantas veces los adoramos casi a niveles blasfemos! Y sus carreras, sus nominaciones a premios, el culto a una personalidad que creemos-honestamente!-conocer... porque inocentemente creemos que los individuos son iguales al personaje que interpretan.
Y se nos puede olvidar este hecho fundamental: que así como los dentistas son dentistas y trabajan en la salud oral, los jardineros son jardineros y podan las plantas, los actores actuan porque es el trabajo que los actores hacen . Es un trabajo. Con grandes satisfacciones artísticas, intelectuales y en ocasiones, económicas, pero un trabajo al fin. Y no, tú no eres tu trabajo.
Quizá por eso ellos mismos se cansan del estatus  que la gente se la pasa endilgandoles y se atreven a hacer cosas completamente distintas a lo que la mayoría de le gente tiene en la cabeza al pensar en ellos. O que, posiblemente antes del papel que les dio fama, hicieron cosas completamente diferentes.


Pensemos en algunos ejemplos. Si digo Hugh Laurie, pocos agarran de primera entrada de quién hablo. Ah pero si menciono al "doctor House" medio mundo salta: "Ay, yo lo adoro!" (uno de los personajes más patán que existe, precisamente por ello es adorado). Ignoran o se les olvida que Hugh Laurie es un destacado actor inglés que ya había tenido papeles pequeños de naturaleza muy distinta. La gente me arquea la ceja cuando los mando a ver "101 Dálmatas" o "Stuart Little".
Vean a Helen Mirren. Merecida ganadora del Oscar como mejor actriz por su encarnación de la reina de Inglaterra (The Queen, de Stephen Frears, 2006). Conciente de que la gente la empezaba a ver con demasiada formalidad, ella misma salía en los medios recordando sus desnudos, y su destacada participación en Calígula (de Tinto Brass, 1979), producción que puede reclamar algunas pretensiones artísticas pero que tiene su buen contenido de pornografía durita.

Al Pacino. El gran Al Pacino. El Padrino y Caracortada, que más presentación que esa? Ya sea por compromisos económicos o por decisiones abismalmente malas, se mete a participar en un bodrio insufrible como Jack and Jill (de Dennis Dugan, 2011)



Hay pocos tan grandes como Pacino, y entre esos está Robert De Niro. Toro Salvaje y, claro, también fue padrino. Nada como hacer un semianimado irregular (y ademas producirlo) para recordarnos que es un ser humano de carne y hueso que está ganándose el pan (The Adventures of Rocky and Bullwinkle, de Des McAnuff, 2000).


Brad Pitt, maduro y todo, sigue despertando suspiros entre las féminas, la última oleada de suspiros fue como el héroe de la Guerra Mundial Z.(World War Z, de Marc Foster, 2013). Por qué olvidar que su primera nominación al oscar fue por su papel de esquizofrenico paranoico en "Doce Monos"? (Twelve Monkeys, de Terry Gilliam, 1995)

El gran Anthony Hopkins, que afortunadamente tuvo el talento y la inteligencia para que su encarnación de Hannibal (The Silence of The Lambs, de Johnatan Demme, 1991) no lo encasillara. Se arriesga a hacer de todo. Desde "el padre de todo" en Thor (de Kenneth Branagh, 2011) hasta a un doctor medio chiflado en "El Camino a Villabuena" (Road to Wellville, de Alan Parker, 1994)



Muchos acusan a Cruise de ser ególatra y de tratar de estirar su papel de héroe y galán hasta más allá de lo razonable, De lo que no lo pueden acusar es de no hacer papeles en que se vea mutilado, desfigurado, o incluso, pelón y haciendo bailecitos (Tropic Thunder, de Ben Stiller, 2008).



Vean http://www.youtube.com/watch?v=sr9_GfeoCjk. y si ven la película tendrán un baile más exótico en los créditos.
Mi último ejemplo: Sir Ben Kingsley.Toda una generación piensa en él cuando imagina a Gandhi (por el filme de Richard Attenborough de 1982). En él, orgulloso caballero del Imperio Británico. Respiren hondo, tómense el rato para buscar esa cosilla mala llamada "El gurú del  Amor" (The Love Guru, de Marco Schnabel, 2008) y adelantenla a la escena aquí ilustrada.



A lo que voy  es a esto: son actores, no semidioses. Admirémoslos por sus grandes trabajos y por su capacidad de reirse de si mismos y de sus representaciones. Como en "Movie 43", donde, con la condición de saber que es una cosilla mala y escatológica hasta lo último, se encontrará con uno de los castings más lujosos de los últimos años, en las cosas más innombrables. Para reírse. Sólo con ver la cara de Kate Winslet cuando Hugh Jackman se quita la bufanda nos pone las cosas en su lugar. De verdad.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Cómics, violencia y cine



Y con el título no me malentiendan. No pretendo dar un sermón con moralina sobre la violencia en los cómics y en los cines, y si en algun momento les suena así, me disculpo de antemano.Es que hay un fenómeno que me molesta mucho , como amante del cine y de muchas películas que se han alimentado de los cómics, historietas, novelas gráficas, etcétera.
Aunque existan antecedentes históricos notorios (la gente que los estudia habla incluso de los papiros egipcios), la verdad más o menos aceptada por la mayoría es que el fenómeno del cómic (revistas impresas con historietas) es un fenómeno de cultura popular sólidamente relacionado con el siglo XX, al igual que el cine (casi a la par ambos fenómenos). Como en los cómic se cuentan tantas historias de tan diferente índole, es natural que sean fuente de inspiración e interés comercial por los productores de cine.Y gracias entonces por Superman (la de Richard Donner en 1978 obviamente), la trilogía de Batman de Christopher Nolan, la primera de Ironman, From Hell , Road to Perdition, Watchmen (mejor el cómic que el filme eso sí), y uds ahí pueden seguir.
Ahora bien. En pro del negocio y de la ganancia, en los cómics existe un fenómeno particular que se inició, si no me equivoco, en los setenta, pero agarró fuerza en los ochenta y noventa. Este fenómeno me gustaría resumirlo en esta frase, que leí en un cómic de los que menciono: "lo oscuro vende".






Rescato la frase de la última portada que puse, la de Kick Ass, de Mark Millar y John Romita: "Violencia enfermiza: justo como te gusta!" En el cómic en efecto, hay un fuerte línea de producción de cómics ultraviolentos, con gente de mucho éxito en lo que hace (Mark Millar y Garth Ennis son dos nombres que vienen a mi cabeza).
Lo que me molesta es lo siguiente: el rollo NO consiste en contar una historia que contiene elementos de violencia. Denle vuelta: el objetivo es mostrar los elementos más violentos posibles, utilizando como pretexto alguna historia. Captan la diferencia?Es darse cuenta de quién está sirviendo a quién, y hay que ser muy buen realizador para manejar esto de forma adecuada.
Tomen cualquier película de Quentin Tarantino. Digamos "Perros de Reserva" (Reservoir Dogs, 1992), o la reciente Django Desencadenado (Django Unchained, 2012). Sangre a borbotones, imágenes crudas, pero a la orden de una historia coherente y harto interesante. La carnicería sujeta a algo más importante: la historia en sí.
Con los cómics de esta "linea oscura" que les hablo, todo parece que la tortilla se vuelve y que es la violencia la que importa, y se debe buscar la historia-la excusa-  que permita mostrar los cuerpos incinerados, cercenados, destripados, de la forma más explícita posible. Y eso para mí no se vale. Es como hacer una película en que lo importante son solo los efectos especiales y la historia y actuaciones son pésimas (tos-tos- Transformers-tos).Abanderarse conque es una sátira? No me lo creo. Todo se resume en esto: lo oscuro vende.
Y con el film que se estrena esta semana, Kick Ass 2 (de Jeff Wadlow, 2013), ese es mi temor. Que sea la violencia gratuita y morbosa porque sí, como un vacío objetivo. Pasó con la primera y pasa incluso peor en el cómic en el que se basa. ya hasta Jim Carrey se disculpó -¡antes del estreno!- por haber participado en este filme. Con tantos malos antecedentes, ¿iré a ver este filme? Sería puramente por altruismo, para hacer una crítica objetiva tras verla-como debe ser-, y publicarselas. Pero uds se pueden dar el lujo de sacar el día por la víspera y al menos tenerle cuidado, a estos filmes que posiblemente quieren meterles gato por liebre. Atentos. Las carteleras ahorita tienen otras ofertas de reputación no tan dudosa.

sábado, 21 de septiembre de 2013

LA TERCERA GRAN REVOLUCION EN EL CINE





Mark Cousins señala en su libro "Historia del Cine", que en la evolución de la industria y arte de hacer películas, ha habido cientos, miles de pequeñas y grandes contribuciones que han transformado el espectáculo fílmico: se ha evolucionado desde las humildes tomas fijas que duraban segundos de una cotidianeidad conocida (Edison, los hermanos Lumiere) hastalas costosas y casi inverosímiles presentaciones de hoy en día (piensen en "Avatar o en "El Hobbit", por ejemplo). Sin embargo, pueden señalarse dos grandes, inmensas revoluciones que, históricamente, cambiaron de raíz todo el panorama. (Diferenciamos estas revoluciones de las "crisis", que pueden ser tema de discusión para un día de estos)






La primera gran revolución fue, como muchos sospechan, la aparición y auge del cine sonoro. En escasos ocho años - a partir de 1927 y el estreno de "El cantante de Jazz"- toda la industria cambió violentamente de paradigma. Las "peliculas mudas"- que se empezaron a ver realmente así, porque antes eran sencillamente "las películas", todo era silente-, decayeron de forma estrepitosa, y los actores y realizadores que no pudieron llevar a cabo una transición saludable acabaron en un olvido muchas veces injusto. Piensen en Griffith, en Buster Keaton, en Lilliam Gish. Si no tienen idea de quiénes son,ese es precisamente el punto.




 Casi le pasa a Chaplin, cuya vehemente defensa del cine mudo como verdadero arte fue famosa pero insuficiente y al final terminó adaptándose. Los actores "que antes tenían rostro" (como señala con melancolía el personaje de Gloria Swanson en "Sunset Boulevard") vieron como sus gestos y expresiones -tan necesarios para una película que no se oye- eran poco funcionales en este espectáculo nuevo con diálogos y canciones (y recordemos que, precisamente, "Sunset Boulevard" trata de la decadencia de estos actores).
Todo fue evolucionando a ritmo variable, con una gran evolución de las técnicas de filmación y de lenguaje cinematográfico, hasta que se llega a la segunda gran revolución: las imágenes generadas por computadora (CGI por sus siglas en inglés).





Quizá el primer largometraje que tuvo CGI fue "Tron" (1982), que fue un fiasco en muchos niveles (argumento y taquilla por ejemplo). Pero realmente las CGI empezaron a tomar fuerza con producciones como "El Abismo" (1989) y "Terminator 2",ambas de James Cameron (y del que hablaremos en otro artículo). A partir de ahí el cine se llenó- para bien o para mal- de CGI, muchas veces sin que el espectador lo sospeche siquiera. Con este recurso técnico, prácticamente cualquier cosa que el cineasta imagine se puede poner en la gran pantalla. Basta recordar por cuantos años se esgrimió la hipótesis de la imposibilidad de filmar "El Señor de los Anillos" y cómo las CGI lograron lo imposible.
Desde hace unos años vivimos en carne propia lo que considero es la tercera gran revolución de la forma como se hace y se aprecia el cine, y es un revolución generada desde afuera: el Internet.







 ustedes dirán que claro, qué fácil, porque el Internet lo ha revolucionado todo. En el caso de los filmes, ha presentado un cambio tan radical en la forma de promocionar y ver películas como nunca se había visto. El trailer de una película visto en el cine es sólo la confirmación de que la veremos en la cartelera nacional: hacía meses sabíamos de la existencia de ese filme por You Tube y por las redes sociales, y ya conocíamos ese y los otros trailers. Una película tóxicamente mala se puede condenar más rápido a través de Facebook. El boca a boca nunca fue más fuerte. Los espectadores tienen un papel inusitado en la elección de los filmes que tendrían éxito, en la elección de elencos e incluso en los giros que tendrán la historia, y este fenómeno - como una avalancha- será cada día más fuerte. La oferta-¡la oferta!- de películas en línea es obscenamente grande, películas del pasado y presente. Y la sobre oferta de filmes- de calidades dispersas- han hecho que las productoras se apresuren cada día más a sacar más filmes, a exponerlos y sobre exponerlos, como un gran tumulto de vendedores de alfombras que se apretujan en el umbral de tu puerta gritando para que le compres su producto. Y la linea más comercial del cine se compromete a hacer filmes cada vez más explosivos, más violentos , más sanguinolentos, con más sexo, que es el equivalente en marketing de gritar más duro. Ya el problema no es siquiera hacer tu pelicula, ni exponérsela al mundo: es lograr que la gente la vea entre esta barullo de exceso de información. ¿habrá espacio en el presente, en el futuro, para realizadores de filmes serenos com Mizoguchi, como Tarkovski, o tendremos que conformarnos con un montón de Michael Bay, Gore Verbinski y alguna que otra genialidad de Christopher Nolan y Quentin Tarantino? Es algo que los cinéfilos nos preguntamos. Mientras repasamos algo de Orson Welles o de Hitchcock y nos decimos para nuestros adentros: ¿ qué harían ellos en un mundo así?

jueves, 19 de septiembre de 2013

CRITICA DE CINE: CARNAGE




Cuando un veterano como Roman Polanski (polaco, 80 años, perpetrador de varios clásicos), propone un nuevo filme, podemos adelantarnos con dos corolarios. Uno: hay directores que a puro pulso se han ganado el derecho de hacer proyectos sin necesidad de demostrarle nada a nadie. Dos: sabiendo que luego las van a mal llamar "obras menores", estos directores pueden presentar en pocos segundos más cine fresco, original y auténtico que muchas propuestas completas que pueda ofrecer la cartelera. La razón es sencilla: tipos como Polanski tienen más cine en una pestaña que otros en todo su hollywoodense cuerpo.
En "Carnage" (título provocativo que prefiero , en vez de la traducción que anda por ahí de "Adivina quien viene"), se nos plantea la reunión de dos matrimonios, padres de unos adolescentes que se acaban de pelear en un parque. La primera escena del filme ya nos enseña que en realidad esta reunión será una excusa y Polanski lo muestra sin tener que decir una sola palabra: vemos a los muchachos en el parque discutiendo, uno agrede al otro, justo en medio de dos grandes árboles impasibles cuyas ramas, parece, se enredan-se pelean- sobre ellos. Eso señores se llama CINE.
uego ya estamos en el escenario donde se desarrollará practicamente todo el filme: un apartamento donde vemos a las dos parejas interactuando, tratando de abordar "civilizadamente" el problema de los chicos.Aquí el realizador se permite desenvolver con gusto, con una mordacidad envidiable, todas las hipocresías , disimulos y dobles sentidos de las relaciones humanas actuales. Es en este microcosmos, donde se ofrece café y se hacen comentarios sobre mascotas y tulipanes, donde se trata de aparentar una actitud pacífica que en realidad no se tiene, es aquí donde se se Lobliga a los personajes a ir sacando poco a poco toda la porquería emocional que tienen acumulada. Una parábola que se puede extrapolar a diferentes planos: los matrimonios, los vecinos, los países...
Para desarrollar en cine una sátira con éxito en un espacio de aires evidentemente teatrales (la pelicula se basa en la obra "Un dios salvaje, de Yazmina Reza, quien además firma el guión), se necesita talento para la puesta en escena, el movimiento de cámara y el encuadre, pero ¿qué sería todo esto sin actores valiosos? Es aquí donde el filme realmente se pone una flor en el ojal, con un desarrollo fluido y ameno que nunca decae, gracias a las soberbias interpretaciones de esos grandes actores que son kate Winslet, Jodie Foster, Christoph Waltz y John C. Reilly (este último ha demostrado de sobre su talento desde hace años, cuando lo dejan). Lástima que Foster en los últimos instantes del filme, tratando de recalcar la personalidad trastornada de su personaje, se vea forzada yfalsa, ¡justo cuando se debe ver más auténtica!
También es una lástima que la narración, limpia, ordenada y coherente, no se levanta con mayor ferocidad en el climax de la historia (eso es algo que ya le he notado a Polanski en otras ocasiones, pero él no tiene problema con esto. Favor remitirse al corolario 1). Y un final abrupto, que nos deja más preguntas que respuestas. Pero quizá esto es positivo. Recordemos que esta es una marca del verdadero arte.


CALIFICACION: ***1/2


*****Excelente
****Muy Buena
****Buena
**Regular
*Mala
0 Muy Mala
00 Pésima

martes, 17 de septiembre de 2013

En Facebook

Hace un par de dias abrimos la página de la Tribu Cinéfila en Facebook. La razón es puramente matematica: hay mas posibilidades de avistar a la tribu en dicha red social que en un espacio de blog. Y la idea no es hacer un monologo, sino mas bien un dialogo. Los numeros hablaran pero tambien la calidad y el interes que se alcance, esto mas facil y enriquecedor en grupo. Habia amunciado que cerraria el blog, pero aun no lo hare, podria servir para exponer ciertos temas de una forma mas adecuada. Y claro, lo que vayan opinando las visitas. Los invito a la pagina de facebook que se llama, precisamente, Tribu cinéfila.

sábado, 14 de septiembre de 2013

CRITICA DE CINE: ONE DIRECTION: THIS IS US

Cuando iniciamos este experimento, entiéndase, el blog, un propósito claro que planteamos era tomar en serio el asunto de ir al cine, de ver cine, de discutir sobre cine. Y si uno quiere hacer esto, se debe realizar el ejercicio de desarrollar una visión crítica ante cada película que se vea (entendiendo, claro está, que "visión crítica" no es buscarle defectos a lo apreciado: es tratar de analizar lo expuesto como un todo y en sus partes.
Este cinéfilo le habría encantado hacer su primera crítica aficionada de cine ante un potencial clásico , pero dado que no me gano la vida con esto de hacer críticas, debo limitarme a las que pueda ver. No se preocupen, que también voy a hablar de "clásicos" (lo que la mayoría no cinéfila  ve y llama "películas viejas" sin ir más allá), pero también es importante hablar de lo que haya en la cartelera actual. Con suerte, un día de estos se estrena un peliculón portentoso y podré decirle a mis nietos: " yo la vi en el cine", como en efecto puedo hacer con algunos sobresalientes (Star Wars, Tiburón, La Lista de Schindler, Ojos Bien Cerrados... y el preestreno de El Señor de los Anillos, la comunidad del Anillo con un largo etéctera)
Mientras tanto, respiremos hondo y comentemos el filme que por razones principalmente parentales vimos ayer. Se trata de One Direction: La Película (One Direction, This is Us, de Morgan Spurlock, 2013)

Mi hija de 9 años saca buenas notas, su padre la lleva al cine como premio, ella desea fervientemente ver la película de su boys band favorita, el padre resignado la complace.  Busco alguna información que me anime a la faena y encuentro un dato interesante: el filme es dirigido por Morgan Spurlock. Este señor es conocido de previo por sus documentales y realities en televisión. Su trabajo más recordado es Supersize Me (2004), una puesta que intentaba denunciar el fenómeno de la comida chatarra y su impacto social en los Estados Unidos. El documental es famoso porque Spurlock llevó a la práctica algo que muchos tildaron de ingenioso y otros de irresponsable y payasada: durante un mes sólo comió la comida de Mcdonalds. Habiendo visto este y algunos otros trabajos previos del señor, era interesante averiguar cómo le iría con un filme de la naturaleza promocional que es este que nos ocupa.
One Direction: This is Us, en efecto, se inscribe en esa tradición de películas del pseudo género "antología musical", hechas a la orden y medida de productores musicales que quieren explotar en el celuloide el buen momento de un cantante o un grupo musical , llevando a la gran pantalla a los ídolos de los conciertos para aumentar el fenómeno mediático. Siendo un movimiento honrada y puramente comercial, sin embargo, existen buenos (o al menos) pasables resultados entre los antecedentes históricos. Podemos citar la comedia ¡Que Noche la de Aquel Día! (a Hard Days Night, de Richard Lester, 1964), con Los Beatles (notable), los numerosos y olvidados filmes de Elvis Presley, Moonwalker (varios, 1988) con Michael Jackson (película rara e  irregular), y Spice World (de Bob Spiers, 1997) con las Spice Girls (esta última no la he visto: cuanto crítico que se ha referido a ella le ha puesto una cinta amarilla alrededor para que nadie pase con las advertencias del caso).

La película de los One Direction tiene la misma idea fija: presentar a los chicos de la agrupación como "lo más cool, el éxito increíble nunca antes visto, quizá lo mejor que le ha pasado al mundo del espectáculo". El argumento es tan simple que raya la inexistencia: los chicos van a una gira mundial, mientras son admirados por legiones de miles de fans y hacen bromas y payasadas. Y cantan. Y cantan. Y cantan. Esto último era lo más esperable y no podemos quejarnos. al pagar el boleto uno sabía lo que venía. Por fortuna algunas de la canciones son pegajosas y no desagradan, eso sí, muy propias de la industria pop.
Saben qué fue lo más interesante de ir a ver este filme? Presenciar la reacción de las chicas espectadoras en la sala de cine. Gritaron, chillaron, corearon  a niveles perturbadores. Cada vez que uno de los cantantes salía sin camisa (casualmente, el filme está lleno de estas situaciones) arrancaba suspiros y exclamaciones entra las féminas. La apoteosis del asunto fue casi al final del filme, cuando uno de los miembros le hace una broma a su compañero (broma evidentemente calculada, pero no explico en qué consistió para no incurrir en spoilers. nada más diré que las nenas aullaron). Ver a chiquillas preadolescentes revueltas con veinteañeras en ese grito colectivo me perturbó, lo que indica que posiblemente me estoy poniendo viejo porque no es nada nuevo (casi todo cantante de fama mundial ha vivido eso desde los inicios del Rock n Roll).
Hay una insistencia rabiosa en hacer tomas de las chicas esperando en las afueras de los edificios donde se alojan los muchachos, y su reacción cuando ellos aparecen. La primera toma de este tipo es cinematográficamente hermosa: un chico descorre las cortinas de una ventana de hotel, en una habitación semioscura. Se asoma y no se ven a las chicas, sólo se escuchan. Gritos.  El chico cierra la ventana y sonríe. Es destacable pero repetir esto varias veces en diferentes formas durante toda la película rayó la necedad.
También las tomas en primer plano de las fans: vemos a la chica gritando llorosa y feliz en Nueva York, en Japón, en Inglaterra, en Dinamarca, en...
Y el filme es en 3D, estrategia pura para sacarle más dinero al espectador. Agradecemos, eso sí, que muchas tomas de los conciertos sí se logran enriquecer de esta técnica de filmación: la profundidad en este caso alimenta de forma acertada la belleza del gentío abrumador saltando feliz al compás de la música, y algunos efectos especiales agregados ahí se ven bien y mejoran el efecto para un concierto visto en cine.
Bromas de los chicos, comentarios sobre la experiencia que han tenido, algunos buenos chistes y no más. Muchas de las cosas que cuentan parecen sinceras (ocasional buena dirección para ser un seudodocumental). Otras dan ganas de agarrarlos a patadas por incongruentes ("no me gusta que me llamen famoso" , ¡por favor, todo el asunto es porque les gusta ser famosos!). Y sí, caen en sentimentalismos baratos (los padres lamentando que casi no están en casa y que los extrañan, el chicho llamando a casa y diciendo que va a llorar...)
Creo que este filme, obviamente dirigido a un público meta bien definido ( entiéndase, mi hija y varios millones más de chicas) no se disfrutaría ni de cerca viendolo en DVD o en televisión; le haría falta la reacción acalorada de un público comprometido y fanático. El tiempo dirá si One Direction hará la segunda parte (se rumorea que Simon Cowell, productor y manager, ya se soba las manos) y si esta boys band va más allá o se junta en su destino con los New Kids on The Block,, los Menudo, los Backstreet Boys y los NSync... que le menciono a mi hija para que me responda con una cara de extrañeza: "¿quiénes son esos?" Espérate, mija, espérate.
Califiicación : **  

*****Excelente
****Muy Buena
***Buena
**Regular
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