sábado, 14 de septiembre de 2013

CRITICA DE CINE: ONE DIRECTION: THIS IS US

Cuando iniciamos este experimento, entiéndase, el blog, un propósito claro que planteamos era tomar en serio el asunto de ir al cine, de ver cine, de discutir sobre cine. Y si uno quiere hacer esto, se debe realizar el ejercicio de desarrollar una visión crítica ante cada película que se vea (entendiendo, claro está, que "visión crítica" no es buscarle defectos a lo apreciado: es tratar de analizar lo expuesto como un todo y en sus partes.
Este cinéfilo le habría encantado hacer su primera crítica aficionada de cine ante un potencial clásico , pero dado que no me gano la vida con esto de hacer críticas, debo limitarme a las que pueda ver. No se preocupen, que también voy a hablar de "clásicos" (lo que la mayoría no cinéfila  ve y llama "películas viejas" sin ir más allá), pero también es importante hablar de lo que haya en la cartelera actual. Con suerte, un día de estos se estrena un peliculón portentoso y podré decirle a mis nietos: " yo la vi en el cine", como en efecto puedo hacer con algunos sobresalientes (Star Wars, Tiburón, La Lista de Schindler, Ojos Bien Cerrados... y el preestreno de El Señor de los Anillos, la comunidad del Anillo con un largo etéctera)
Mientras tanto, respiremos hondo y comentemos el filme que por razones principalmente parentales vimos ayer. Se trata de One Direction: La Película (One Direction, This is Us, de Morgan Spurlock, 2013)

Mi hija de 9 años saca buenas notas, su padre la lleva al cine como premio, ella desea fervientemente ver la película de su boys band favorita, el padre resignado la complace.  Busco alguna información que me anime a la faena y encuentro un dato interesante: el filme es dirigido por Morgan Spurlock. Este señor es conocido de previo por sus documentales y realities en televisión. Su trabajo más recordado es Supersize Me (2004), una puesta que intentaba denunciar el fenómeno de la comida chatarra y su impacto social en los Estados Unidos. El documental es famoso porque Spurlock llevó a la práctica algo que muchos tildaron de ingenioso y otros de irresponsable y payasada: durante un mes sólo comió la comida de Mcdonalds. Habiendo visto este y algunos otros trabajos previos del señor, era interesante averiguar cómo le iría con un filme de la naturaleza promocional que es este que nos ocupa.
One Direction: This is Us, en efecto, se inscribe en esa tradición de películas del pseudo género "antología musical", hechas a la orden y medida de productores musicales que quieren explotar en el celuloide el buen momento de un cantante o un grupo musical , llevando a la gran pantalla a los ídolos de los conciertos para aumentar el fenómeno mediático. Siendo un movimiento honrada y puramente comercial, sin embargo, existen buenos (o al menos) pasables resultados entre los antecedentes históricos. Podemos citar la comedia ¡Que Noche la de Aquel Día! (a Hard Days Night, de Richard Lester, 1964), con Los Beatles (notable), los numerosos y olvidados filmes de Elvis Presley, Moonwalker (varios, 1988) con Michael Jackson (película rara e  irregular), y Spice World (de Bob Spiers, 1997) con las Spice Girls (esta última no la he visto: cuanto crítico que se ha referido a ella le ha puesto una cinta amarilla alrededor para que nadie pase con las advertencias del caso).

La película de los One Direction tiene la misma idea fija: presentar a los chicos de la agrupación como "lo más cool, el éxito increíble nunca antes visto, quizá lo mejor que le ha pasado al mundo del espectáculo". El argumento es tan simple que raya la inexistencia: los chicos van a una gira mundial, mientras son admirados por legiones de miles de fans y hacen bromas y payasadas. Y cantan. Y cantan. Y cantan. Esto último era lo más esperable y no podemos quejarnos. al pagar el boleto uno sabía lo que venía. Por fortuna algunas de la canciones son pegajosas y no desagradan, eso sí, muy propias de la industria pop.
Saben qué fue lo más interesante de ir a ver este filme? Presenciar la reacción de las chicas espectadoras en la sala de cine. Gritaron, chillaron, corearon  a niveles perturbadores. Cada vez que uno de los cantantes salía sin camisa (casualmente, el filme está lleno de estas situaciones) arrancaba suspiros y exclamaciones entra las féminas. La apoteosis del asunto fue casi al final del filme, cuando uno de los miembros le hace una broma a su compañero (broma evidentemente calculada, pero no explico en qué consistió para no incurrir en spoilers. nada más diré que las nenas aullaron). Ver a chiquillas preadolescentes revueltas con veinteañeras en ese grito colectivo me perturbó, lo que indica que posiblemente me estoy poniendo viejo porque no es nada nuevo (casi todo cantante de fama mundial ha vivido eso desde los inicios del Rock n Roll).
Hay una insistencia rabiosa en hacer tomas de las chicas esperando en las afueras de los edificios donde se alojan los muchachos, y su reacción cuando ellos aparecen. La primera toma de este tipo es cinematográficamente hermosa: un chico descorre las cortinas de una ventana de hotel, en una habitación semioscura. Se asoma y no se ven a las chicas, sólo se escuchan. Gritos.  El chico cierra la ventana y sonríe. Es destacable pero repetir esto varias veces en diferentes formas durante toda la película rayó la necedad.
También las tomas en primer plano de las fans: vemos a la chica gritando llorosa y feliz en Nueva York, en Japón, en Inglaterra, en Dinamarca, en...
Y el filme es en 3D, estrategia pura para sacarle más dinero al espectador. Agradecemos, eso sí, que muchas tomas de los conciertos sí se logran enriquecer de esta técnica de filmación: la profundidad en este caso alimenta de forma acertada la belleza del gentío abrumador saltando feliz al compás de la música, y algunos efectos especiales agregados ahí se ven bien y mejoran el efecto para un concierto visto en cine.
Bromas de los chicos, comentarios sobre la experiencia que han tenido, algunos buenos chistes y no más. Muchas de las cosas que cuentan parecen sinceras (ocasional buena dirección para ser un seudodocumental). Otras dan ganas de agarrarlos a patadas por incongruentes ("no me gusta que me llamen famoso" , ¡por favor, todo el asunto es porque les gusta ser famosos!). Y sí, caen en sentimentalismos baratos (los padres lamentando que casi no están en casa y que los extrañan, el chicho llamando a casa y diciendo que va a llorar...)
Creo que este filme, obviamente dirigido a un público meta bien definido ( entiéndase, mi hija y varios millones más de chicas) no se disfrutaría ni de cerca viendolo en DVD o en televisión; le haría falta la reacción acalorada de un público comprometido y fanático. El tiempo dirá si One Direction hará la segunda parte (se rumorea que Simon Cowell, productor y manager, ya se soba las manos) y si esta boys band va más allá o se junta en su destino con los New Kids on The Block,, los Menudo, los Backstreet Boys y los NSync... que le menciono a mi hija para que me responda con una cara de extrañeza: "¿quiénes son esos?" Espérate, mija, espérate.
Califiicación : **  

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