jueves, 19 de septiembre de 2013

CRITICA DE CINE: CARNAGE




Cuando un veterano como Roman Polanski (polaco, 80 años, perpetrador de varios clásicos), propone un nuevo filme, podemos adelantarnos con dos corolarios. Uno: hay directores que a puro pulso se han ganado el derecho de hacer proyectos sin necesidad de demostrarle nada a nadie. Dos: sabiendo que luego las van a mal llamar "obras menores", estos directores pueden presentar en pocos segundos más cine fresco, original y auténtico que muchas propuestas completas que pueda ofrecer la cartelera. La razón es sencilla: tipos como Polanski tienen más cine en una pestaña que otros en todo su hollywoodense cuerpo.
En "Carnage" (título provocativo que prefiero , en vez de la traducción que anda por ahí de "Adivina quien viene"), se nos plantea la reunión de dos matrimonios, padres de unos adolescentes que se acaban de pelear en un parque. La primera escena del filme ya nos enseña que en realidad esta reunión será una excusa y Polanski lo muestra sin tener que decir una sola palabra: vemos a los muchachos en el parque discutiendo, uno agrede al otro, justo en medio de dos grandes árboles impasibles cuyas ramas, parece, se enredan-se pelean- sobre ellos. Eso señores se llama CINE.
uego ya estamos en el escenario donde se desarrollará practicamente todo el filme: un apartamento donde vemos a las dos parejas interactuando, tratando de abordar "civilizadamente" el problema de los chicos.Aquí el realizador se permite desenvolver con gusto, con una mordacidad envidiable, todas las hipocresías , disimulos y dobles sentidos de las relaciones humanas actuales. Es en este microcosmos, donde se ofrece café y se hacen comentarios sobre mascotas y tulipanes, donde se trata de aparentar una actitud pacífica que en realidad no se tiene, es aquí donde se se Lobliga a los personajes a ir sacando poco a poco toda la porquería emocional que tienen acumulada. Una parábola que se puede extrapolar a diferentes planos: los matrimonios, los vecinos, los países...
Para desarrollar en cine una sátira con éxito en un espacio de aires evidentemente teatrales (la pelicula se basa en la obra "Un dios salvaje, de Yazmina Reza, quien además firma el guión), se necesita talento para la puesta en escena, el movimiento de cámara y el encuadre, pero ¿qué sería todo esto sin actores valiosos? Es aquí donde el filme realmente se pone una flor en el ojal, con un desarrollo fluido y ameno que nunca decae, gracias a las soberbias interpretaciones de esos grandes actores que son kate Winslet, Jodie Foster, Christoph Waltz y John C. Reilly (este último ha demostrado de sobre su talento desde hace años, cuando lo dejan). Lástima que Foster en los últimos instantes del filme, tratando de recalcar la personalidad trastornada de su personaje, se vea forzada yfalsa, ¡justo cuando se debe ver más auténtica!
También es una lástima que la narración, limpia, ordenada y coherente, no se levanta con mayor ferocidad en el climax de la historia (eso es algo que ya le he notado a Polanski en otras ocasiones, pero él no tiene problema con esto. Favor remitirse al corolario 1). Y un final abrupto, que nos deja más preguntas que respuestas. Pero quizá esto es positivo. Recordemos que esta es una marca del verdadero arte.


CALIFICACION: ***1/2


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