lunes, 2 de septiembre de 2013

EL DILEMA DEL ASTRONAUTA. 3ra PARTE. DE COMO UN CINÉFILO TIENE QUE ESCOGER DIEZ PELICULAS PARA VER EN LA INTIMIDAD DE UN VIAJE GALACTICO SIN RETORNO, Y AHÍ TE QUIERO VER (O “EL CLICK”)

La semana pasada pusimos una propuesta de películas, digamos, “formales”. Las que mostrarías orgulloso a futuras generaciones o a extraterrestres interesados en saber qué es ese asunto del cine. Tarea ardua: cualquier ejercicio de escoger “las mejores” se queda corta, ¡más si se trata solo de diez!
Pero hoy la propuesta gira de forma similar pero con diferencias muy grandes. Yo puedo afirmar honrada y categóricamente que , a mi juicio, se debe incluir  una peli como 2001 ODISEA EN EL ESPACIO para compartir con civilizaciones futuras y extraterrestres. Pero ello no implique que quiera verla treinta o cuarenta veces. Claro que puedo llegar a verla tanto: si tomo la película como objeto de estudio y de análisis profundo. Pero si tengo que escoger una película para sentarme en un sillón, cómodo, con o sin palomitas, relajarme y ejercer exclusivamente esa actividad pilar del cine, que es “entretener”, son otros cien pesos. No es que “2001” me aburra (no lo ha hecho nunca).
Es más bien un asunto de “click”. Como una chica. Puedes encontrar a una miss Universo toda guapa e inteligente, y reconoces que sí, que es guapa e inteligente, y admitirías al mundo que la ves así y que posiblemente se merece el título, pero ello no conlleva necesariamente que te hace “click” en el corazón. En el ejemplo, “2001” sería como Miss Venezuela. Y prefieres a otra chica guapa. 
Así hay películas que, pueden ser excelentes, buenas o malas de campeonato, pero que sí, sientes en una parte de tu ser que te hicieron “Click”. Vos podés reconocerlas fácilmente: son ese par de pelis que te encuentras en la televisión y, no importa que ya la viste diez, veinte, ochenta veces, dejas de pasar los canales y te pones a verla nuevamente. Te sabes los diálogos de memoria. Consideras insólito que a alguien no le guste.
A mí me ha pasado decenas de veces, con ciertas películas (más de diez me temo). Aterrizando en esta parte del ejercicio, hay que escoger esas películas íntimas que uno está dispuesto a ver por, llamémosle, arrebato personal (click pues). Entonces, para entrar en materia, esta sería mi maletica personal de filmes que llevaría (en orden cronológico):


1.       El Crimen Perfecto, de Alfred Hitchcock. 1954







“Cuénteme de la zanahoria”.
Les digo la verdad: podría ser cualquiera de Hitchcock. Cualquiera.Pero esta fue la primera película de él que vi, de niño. Me pareció una cinta tan bestialmente inteligente que no lo podía creer. Y aun hoy cuando disfruto enormemente otras grandes del maestro inglés, esta propuesta literalmente esquemática, de evidente corte teatral,  es la que más me roba la atención.


2.       La naranja Mecánica. De Stanley Kubrick. 1971.


“La bondad es para ser elegida. Cuando un hombre no puede elegir deja de ser un hombre”
Desde que era adolescente oía de una magnífica y polémica película con nombre extraño de fruta y robot. Sólo escuchaba eso: era extraña, magnífica y terrible. Hice con esa película el ejercicio que trato de seguir haciendo cuando olfateo obras maestras cercanas: trato de averiguar lo menos posible sobre la trama antes de verla. Tuve que esperar hasta la universidad para poder ver por fin la naranja Mecánica, y claro que iba con grandes expectativas, pero nada me preparó para lo que vi. Un filme tan violento que no es sobre violencia. POCOS pueden lograr eso como Kubrick lo logró.



3.       El Padrino, de Francis Ford Coppola. 1972

“Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar”.
De un proyecto ideado para ser casi una película clase B, Coppola realizó lo que para muchos es “la película”. Ver la elegancia sombría de Brando, la transformación de Pacino de buen chico a cínico jefe de la mafia, la extraña y verosímil dinámica familiar, entre claroscuros y reuniones rebosantes de significado.


4.       El Amor y la Muerte.De Woody Allen, 1975


“_Eres el mejor amante que he tenido.
_Es que practico mucho cuando estoy solo”.
“Annie Hall” es considerada por muchos la “obra de transición” de Woody Allen de las películas de sainete y sátira, a lo que ahora se identifica como su estilo propio, más comedido y en apariencia más simple. Tal vez sea cierto, pero en esta ya se vislumbra mejor su intención de explotar a ese neurótico seudointelectual que medio mundo identifica con él. Y la Muerte a lo Bergman. Una vez animé a un grupo de cinéfilos a ver esta cinta y no podían creer que se hubieran perdido de Allen por tanto tiempo.   

5.       Pleasantville, de Gary Ross, 1996

“Punto siete: los únicos colores permitidos son blanco, negro o gris, pese a la reciente disponibilidad de ciertas alternativas”.
Tenemos todos los elementos de una comedia situacional para adolescentes. Se tiene el recurso y el talento para hacer una bonita nadería y un filme gracioso pero intrascendente. Pero Gary Ross opta por llevar el curso de las cosas de una manera visionaria: realiza una hermosa, exquisita fábula sobre la tolerancia y la celebración de las diferencias,  través de la metáfora del color . Y te engaña al principio: los primeros minutos crees estar viendo una comedia más. Mientras la trama avanza, te das cuenta que ese microcosmos (ese Pleasantvlle imaginado de las series de televisión de los años cincuenta) delata los prejuicios de antes y ahora. Y todo el elenco lo hace estupendamente (con un entrañable Don Knotts) pero mis felicitaciones a Tobey Maguire (antes de Spiderman), a Paul Walker (antes de Rápido y Furioso) y a Reese Whitespoon (antes de Legalmente Rubia): todos en estado de gracia. 


El Show de Truman, de Peter Weir, 1998
     “¡Sonríe hombre, estás en televisión!”
Este cuento me gustó enormemente y no sólo por ser la primera vez que vi a Jim Carrey actuar de forma genial (previo a eso era sólo hacía de payaso que hacía muecas). Desde antes le llevaba la pista a Peter Weir como realizador (me había llamado mucho la atención desde La Costa Mosquito y La Sociedad de los Poetas Muertos). Una fábula con cada vez más vigencia en el mundo actual.

6.       Matrix, de los hermanos Wachowsky, 1999


“_ ¿Por qué me duelen tanto los ojos?
_Porque nunca los has usado”
 Es el filme que más veces he visto en mi vida (creo que íbamos por 23 veces cuando llevaba aun la cuenta). Está lleno de momentos que no puedo borrar emocionalmente, pero no puedo ponerlos todos (cometería pecado de “spoilers”). Menciono sólo dos: La explicación de Morfeo sobre qué es la Matriz. Y la declaración de Neo antes de colgar el teléfono, con música de Rage Against the Machine de fondo.


7.     
8.       El viaje de Chijiro, de Hayao Miyazaki. 2000



“¿Una bicicleta?”                           
Un Alicia en el país de las maravillas al estilo japonés, si me perdonan el cliché. Qué secreto encierra Miyazaki en el viaje de esta niña mimada, que encuentra una fortaleza insospechada en la adversidad de este mundo mágico? La búsqueda a esta respuesta me mantiene viéndola con relativa frecuencia.


9.       El Señor de los Anillos: Las dos Torres, de Peter Jackson. 2002.
   
“  Está hablando, Merry. ¡El árbol está hablando!”          
¡Ah, tener que escoger una de la Trilogía que tendría que haberme llevado completa! Pero si me la llevo completa me quedan solo siete más, entonces… La primera de la trilogía es de una belleza desconcertante, mientras que la tercera lleva la épica de fantasía a niveles apabullantes. Lasegunda logra trenzar tres líneas narrativas con maestría, incluyendo grandes batallas, conflictos personales y compartidos, y el largo, heroico viaje que continuará.

10.   Orgullo y Prejuicio, de Joe Wright, 2005
Culpen a mi esposa si quieren. No he podido terminar el libro en que se basa esta película, mientras que ella ha leído no sé cuantas veces el texto original y no sé cuantas variaciones. Pero en sí el ejercicio cinematográfico de Wright es portentoso: su elegante  y expresiva obsesión con las manos, los encuadres que logran emular el aire costumbrista de la trama, la metáfora del tiempo en un columpio que gira, la cámara como un invitado más en una fiesta del pueblo, y los bien llevados papeles de Knightley y Macfadyen.


Y uds., por un asunto de "click",  cuáles se llevarían?